8/11/09

Envasados al vacío_m-etxea




Actualmente existen en el mercado infinidad de elementos para la casa con diseños muy variados, pero excesivamente específicos. El progreso y la tecnología han dado lugar a muebles que tienen unos usos muy definidos y especializados.
Este hecho ha ocurrido también en la casa, donde la flexibilidad de los espacios se ha ido degradando, y se ha dado lugar a una zona de la casa para cada uso (exceptuando el salón-comedor).
Este hecho de que la casa sea menos flexible junto con sus muebles, hace que nos planteemos si hemos tomado el buen camino del progreso, o si por el contrario, hemos perdido algunos valores del pasado con la llegada de la tecnología.
Este proyecto, nos permite pensar sobre el uso que le damos a los elementos y las partes de la casa, para llegar a la conclusión de que observar otros usos, aunque en primer momento puedan ser inadecuados, no es más que una manera de criticar la arquitectura domestica.
Se demuestra en este proyecto, que si se toma un elemento que a priori no tiene un uso extremadamente definido puede llegar a sufrir cambios y adaptarse a diferentes situaciones del usuario.


Se trata de un reciclaje social, cuando obtenemos un elemento ya tenemos la idea preconcebida de su utilidad y su posición dentro de la casa, y no nos molestamos en pensar nada más. Lo aceptamos y eso supone un error.
Aceptamos que las cosas sean de una manera impuesta por la costumbre, nos acomodamos, dejamos de pensar. Vivimos en una sociedad consumista, si algo no sirve, lo tiramos.
“ La necesidad agudiza el ingenio”, y eso es lo que se esta perdiendo cada vez más. La función de habitar no requiere elementos de un uso concreto, al contrario, es el ingenio, la forma de colocarlos y las necesidades las que harán que un espacio sea verdaderamente aprovechado al maximo.